LOS AMIGOS DEL PAIS EN CANTABRIA . SIGLO XVIII Y PRINCIPIOS DEL XIX
Las Sociedades Económicas de Amigos del País nacen a finales del siglo XVIII como instituciones ilustradas y reformistas que, impulsadas por el gobierno de Carlos III, pretenden reunir en su seno - en cada provincia y, más tarde, también en cada pueblo de España– a los individuos más emprendedores y empeñados altruistamente en el fomento de la instrucción y la economía - la agricultura y otros oficios útiles- para sentar y extender las bases en la necesaria construcción de una España moderna y desarrollada.
Estas Sociedades Económicas a lo largo del tiempo atraviesan por diferentes etapas de actividad e inactividad, y alcanzan con su actuación un menor o mayor arraigo social que, en muchos casos – en los inicios del siglo XIX- lleva a su desaparición o simplemente a mantenerse, exclusivamente, como custodios de un pasado institucional verdaderamente fructífero para la sociedad española, como sucede en el caso de Sociedad Económica Matritense. Las principales Económicas castellanas, en el período de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, por sus realizaciones y actividades - a parte de la Matritense - fueron las de Segovia, Valladolid, Palencia, Soria, Zamora y, en Santander, La Cantábrica.
Paula de Demerson, en su ya clásico trabajo sobre la Real Sociedad Económica Cantábrica de Amigos del País, certera y descriptivamente, nos anticipa con su título - y ajustándose al período 1775-1804 - la próspera y adversa fortuna que corrió esta Económica, cuyo proyecto de fundación, en 1775, contó con importante participación, pues como señala de Demerson, " el tema es heróico y por eso mismo, halla tanta aceptación en aquella tierra de hidalgos " (1)
La ciudad de Santander obtuvo, principalmente durante el reinado de Carlos III, importantes beneficios económicos y de establecimiento permanente de instituciones administrativas, políticas y religiosas, en detrimento de las competencias que tradicionalmente poseía Burgos, bajo cuya dependencia territorial se encontraban las "montañas" de Santander. También en la constitución de sus respectivas Sociedades Económicas, la de Burgos y la de Santander, fue favorecida ésta última, eso sí, tras un largo trámite que se prolongó durante más de veinte años.
En 1775, " 422 individuos naturales y originarios de Cantabria, animados del deseo de hacer feliz en ella la agricultura, ciencias, artes y comercio, […]", dirigieron al Real Consejo de Castilla con fecha 7 de diciembre, una solicitud promovida por D. Antonio José del Castillo, acompañada de los estaturos que habían formado para La Cantábrica (2).
La propuesta santanderina no fue del agrado del gobierno, muy probablemente, como apunta de Demerson, por "posible litigio sobre denominación Santander y Cantábrica" (3). Y también, bastante más probable, como señala Ballesteros Caballero, porque estimaba el Consejo de Castilla que la "Cantabria histórica", que fijaban sus promotores, "[…] excedía de los límites donde proyectaba actuar la sociedad, las montañas de Santander y Burgos" (4)
En tan largo trámite los promotores santanderinos barajaron y comunicaron al Real Consejo nuevas denominaciones para su Sociedad, como "Cantábrica de Amigos de la Patria de Santander y Burgos" , o como "Sociedad Económica de los amantes de la Patria de Santander" si bien la denominación que fue finalmente aprobada fue la de Real Sociedad Económica Cantábrica de Amigos del País (5)
En esta espera, Burgos lleva a cabo con fecha 5 de enero de 1785 el primer empeño para constituir su propia Sociedad Económica, presentando el Marqués de Lorca al real Consejo de Castilla la correspondiente petición para su creación, que al poco le es denegada. Para Ballesteros Caballero, la denegación " […] fue la primera fase de la decisión política gubernamental de conceder Consulado a Santander; respaldada eso sí, en el aspecto formal solo por el informe negativo de intendente de la provincia [Burgos] " (6).
La Real Sociedad Económica Cantábrica de Amigos del País es aprobada por el Rey – Calos IV - el 12 de Abril de 1791, pero el atolladero administrativo respecto a la definitiva aprobación de sus estaturos, no se comienza a despejar hasta 1796, cuando, muy probablemente, para acelerar el trámite, La Cantábrica, a instancia del Conde de Villafuertes, ofrece la dirección de la Sociedad a Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, quien acepta, una vez consultado el Rey, publicándose la siguiente Real órden: " Enterado el Rey de la representación de V.S., de fecha 14 de junio, en que por sí, y á nombre de la Sociedad Cantábrica, solicita mi nombramiento de Director Nato de ésta, continuando V.S. de Subdirector, y bien persuadido S.M. de mis vivos deseos de promover los establecimientos útiles à la felicidad pública, y de sacrificarme en su servicio, ha venido en acceder à la expresada solicitud. Lo que participo á V.S. de su Real órden para su inteligencia, y de ese Cuerpo Patriótico, á quien asegurará mi reconocimiento á su honra; y que siempre me hallará pronto a proteger sus ideas en beneficio de este pais, y del general del Estado. San Ildefonso 5 de Agosto de 1796. = El Príncipe de la Paz = Señor Conde de Villafuertes" (7) .
Los estatutos de la Cantábrica fueron aprobados el 20 de abril de 1798, y en cuanto a la organización que regulan, como apunta de Demerson, "[…] distaba mucho de la acostumbrada en las demás Sociedades. Había una Junta Superior o de Gobierno de residencia movible en Cantabria", variando el lugar de reunión, y sede administrativa, de la Junta Superior en función de la residencia del vice-director y el secretario (8). Esta Junta Superior hace de órgano centralizador de otras Juntas subalternas, que conforme recoge los Estatutos " […] tendrán cada una doce miembros de número fixo" (9). De las diez Juntas subalternas previstas inicialmente, en Marzo de 1792 solo estaban constituidas oficialmente las de Santander, Carriedo, Villarcayo, Espinosa de los Monteros, Reinosa, Santillana y Potes. En 1796 se suma Laredo y, en posteriores años, se constituyen las Juntas de Santoña, Torrelavega, Burgos, Poza, Valle de Carriedo, Valle de Buelna. En 1802 eran catorce las Juntas Subalternas constituidas (10). Es llamativo el caso de la Junta de Burgos, pues como señala Ballesteros Caballero, era infrecuente que una capital de provincia pudiera ser subordinada o subalterna de la de Santander. Esta situación, ciertamente anómala, se corrigió en virtud de la R.O. de 9 de Junio de 1815, que dispuso la organización de Sociedades Económicas en las capitales de provincia donde faltasen. El 21 de enero de 1816 se constituye oficialmente la Sociedad Económica de Amigos del País de Burgos (11
Anuncios Google
La Real Sociedad Económica Cantábrica contaba igualmente con una Junta de Diputación en Madrid, que presidía el Duque del Infantado, cuyas reuniones eran más regulares que las celebradas por la sociedad en Cantabria, en donde, al menos hasta 1802, " se celebran pocas y espaciadas " y con escaso número de asistentes, muy probablemente, como apunta de Demerson, por "los gastos que ocasionaban los desplazamientos" (12)
De éstas Juntas subalternas sin duda fue la de Potes una de las más activas, llegando incluso, ya en el siglo XIX – en 1.839 - , ha constituirse como Sociedad Económica de Amigos del País de Liébana, aún cuando no puede afirmarse que ésta fuese continuidad de aquélla subalterna de La Cantábrica (13)
La Junta subalterna de Potes, en 1799, la componían veinte miembros de los cuales cuatro residian en Madrid. Un cuarenta por ciento de estos miembros, podemos constatar, se reparten en grupos ocupacionales como el clero, la Administración, el ejercito y profesiones liberales. El resto, muy probablemente, estaría encuadrado en los grupos de propietarios y comerciantes. La cuota anual de socio ascendía a 50 reales, cantidad no desdeñable en esa época (14).
La Subalterna de Potes tenía constituidas cuatro Comisiones, integrando la de Ciencias, cuatro miembros; la de Instrucción Pública, tres miembros; la de Agricultura, tres miembros, y la de Artes y Comercio, tres miembros (15)
MIEMBROS DE LA JUNTA SUBALTERNA DE POTES
(A FECHA 27 DE DICIEMBRE DE 179
Josef Gregorio de Bedoya Josef Bulnes Alsedo
José Fernández de la Concha Ángel Tomás de Cosío
Vicente García de Cosgaya Clemente García de Hoyos
Manuel de la-Madriz y Obeso Vicente Narciso del Arenal
Venancio Fernández Arenas Antonio Mata
Antonio Noriega Sánchez de Cazo Manuel Otero Sánchez
Pedro Pedrero Vicente de Posad
Josef Cayetano de Soberón Toribio Vélez de las Cuevas
MIEMBROS EN MADRID
Marcos Fernando del Arenal
Josef Antonio de la Bárcena
Miguel Gutiérrez de Cabiedes
Esteban de Linares
( Fuente :Elaboración propia . Biblioteca Municipal de Santander " libro noticias curiosas" R – 297 / 91.
Las actividades y realizaciones de La Cantábrica en estos años se concentran en las que, en su mejor espíritu ilustrado, ocupa a la mayoría de las Económicas, esto es: la propuesta de introducción de nuevos cultivos como expresa en sus discursos Fernández Vallejo (16). El reparto de terrenos baldios, en 1801, es otra importante, aunque finalmente frustrada, realización de la Sociedad (17)
La educación es otra ambición de La Cantábrica. Funda, ya en los primeros tiempos, un colegio de niñas en Santander, y el Real Seminario Cantábrico para varones, siguiendo el tipo educativo pestalozziano. La Económica desde su fundación persigue " […] reunir bajo su batuta todos los centros docentes desperdigados por su amplio territorio y dirigir según sus propias normas y criterios la educación de los jovenes cántabros" (18). En Cantabria existen en ese tiempo numerosas obras pías que sostienen escuelas y centros docentes. De entre ellas, por su importancia y capital económico, se encuentra la obra pía de Espinama, fundada por el indiano lebaniego Alejandro Rodriguez de Cosgaya, y con la que en palabras de Demerson, "se cometió una tropelía", pues en 1804, en razón a que " la fundación no se arreglaba a la Ley recopilada del Reyno y careciendo pues de las circunstancias prevenidas en ella, se suprimía y pasaban sus caudales a la Económica Cantábrica" (19).
Con la guerra de la Independencia (1808) cesa la actividad de La Cantábrica, y aún a pesar de la Real orden de 9 de Junio de 1815, llamando a la actividad de las Económicas, han de pasar cerca de veinte años más para su reestablecimiento (20).
En 1836, La Cantábrica se regula por unos nuevos estatutos que introducen parte de las modificaciones planteadas en la R.O. que al efecto publicó la Regencia. Ya no existen las juntas subalternas - pues desde 1815 las Económicas pueden constituirse en pueblos - y también varía su denominación, principalmente atendiendo a la nueva división territorial de España, de 1833, pasando a denominarse Real Sociedad Económica Cantábrica de la Ciudad de Santander (21).
En los años posteriores la actividad de la Sociedad parece centrarse exclusivamente en la situación y la aclaración de las cuentas del antiguo Seminario Cantábrico, y la creación del Instituto Cantábrico, para el que ya en 1839 se concluye incluso su reglamento para el gobierno interior de su Junta directiva (22).
En 1840, consta que en la secretaría de La Cantábrica tienen entrada los estatutos de la recien creada Sociedad Económica de Amigos del País de Liébana (23). Y a partir de esta fecha, La Cantábrica de la Ciudad de Santander, prácticamente queda inactiva, hasta que en 1877, " […] sacándola de los archivos en que yacía, la resucitaron", entre otros, Cornelio de Escalante, Felipe Díaz, Genaro de Cos y Santiago Sautuola. Pero a esta resucitación siguió un estado de marasmo del que rayando el final de los ochenta le saca su nuevo Director, José Ramón López Dóriga, como queda recogido en la Memoria de la Sociedad correspondiente al año 1889, presentada por su secretario Sinforoso Quintanilla (24)
Las noticias o referencias posteriores a La Cantábrica de la Ciudad de Santander son escasas en número e interés, y recien entrado el siglo XX, De Labra, llega escribir que "no se sabe nada de la de Santander " (25).
_______________________________________
(1)de Demerson, P. Próspera y adversa fortuna de la Real Sociedad Catábrica (1775-1804). Consejería de Cultura, Educación y Bienestar Social. Diputación Regional de Cantabria. Santander, 1986. p. 18
(2)Archivo Histórico Provincial de Cantabria (AHPC). "Sociedad Cantábrica". Leg. 1/ nº 1. Este documento es una circular enviada desde Madrid, en Septiembre de 1791, por Juan Francisco Albo y Helguero, secretario 2º de la Sociedad, en dónde explica como se fraguó y por qué la Cantábrica, dando cuenta igualmente de la aprobación de la Sociedad por el Rey con fecha 12 de Abril de 1791.
(3)de Demerson, P. Ob. cit. 22
(4)Ballesteros Caballero, F. La Sociedad Económica de Amigos del País de Burgos (Avance histórico). Imprenta Aldecoa. Burgos, 1983. p. 28
(5)de Demerson, P. Ob. cit. p. 31
(6)Ballesteros Caballero, F. Ob. cit. p.25. El Consulado del mar de Santander fue aprobado ese año de 1785.
(7)Fernández Vallejo, J. M. Combinacion de la naturaleza, industria y políticas para hacer feliz a la Cantabria. Discursos. Dirigido a la Junta Pública de Individuos de la Real Sociedad Cantábrica residentes en Madrid. Imprenta de la viuda e hijo de Marín. Madrid, 1797. p. 26
(8)de Demerson, P. Ob. cit. p. 42.
(9)Los Estatutos de 1798 pueden consultarse en : Biblioteca Municipal de Santander (B.M.S.) " Libro noticias curiosas". R - 288 / 91.
(10)de Demerson, P. Ob. cit. pp. 93-103
(11)Ballesteros Caballero, F. Ob. cit. pp. 27-28
(12)de Demerson, P. Ob. cit. pp. 71-73
(13)Arbeo, P. La Sociedad Económica de Amigos del País de Liébana en el Siglo XIX. (inédita).Valladolid, 2010.
(14). Miembros de la Junta Subalterna de Potes a fecha 27 de diciembre de 1799 . B.M.S. "Libro noticias curiosas". R - 297 / 91
(15)B.M.S. "Libro de noticias curiosas". R-297/91
(16)Fernandez Vallejo, J. M. Ob. cit. pp. 18-105. Los prados artificiales; la producción de seda o el cultivo de la patata son objeto de estudio y propuesta por la Cantábrica.
(17)A.H.P.C. "Sociedad Cantábrica". Leg. 1 / nº 18. Terrenos baldios. Ver citas (195 a 197)
(18)de Demerson, P. (Próspera y Adversa…). Ob. cit. p. 41
(19)Idem. Ob. cit. p. 162. Para el conocimiento detallado de esta "tropelía" resulta fundamental consultar, Prellezo Garcia, J.M. Utopía de un indiano lebaniego. La obra pía benéfico docente de Espinama. Consejeria de cultura/Instituto de Estudios Cántabros. Santander, 2004.
(20)GACETA DE MADRID del 15 de enero de 1833. R.O. sobre restablecimiento de la Económica Catábrica
(21)Sobre las nuevas reglas de los estatutos ver: GACETA DE MADRID del 4 de mayo de 1835. La Regencia rectifica y aclara algunos extremos sobre la mofificación de estatutos de las Económicas, ver: GACETA DE MADRID de 21 de febrero de 1836. Sobre los nuevos estatutos de la Cantábrica de 1836, ver: BMS. "Libro de noticias curiosas" R-289191
(22)AHPC "Sociedad Cantábrica". Leg. 1 / nº 25. Instituto Cantábrico. Reglamento régimen interior Junta directiva
(23)AHPC "Sociedad Cantábrica". Leg. 1 / nº 9. Recepción oficio acompañando los estatutos de la Económica de Liébana.
(24)Real Sociedad Económica Cantábrica de Amigos del País. Memoria actividades año social 1889-1890. Imprenta de F. M. Martínez. Santander, 1890. pp. 3-5
(25)De Labra Cadrana, R. Mª. "Las Sociedades Económicas de Amigos del País", en Revista Nuestro Tiempo, nº 48. Madrid, 1904. p. 350.